jueves, 30 de marzo de 2017

El día que dejé de escuchar música en el coche

Quizas porque la historia se repite, quizas porque a veces, y aunque lleve el optimismo por bandera ser optimista es la opción más dificil de todas. Quizas porque desee que alguien lea esto en un mal día y no necesite reirse, sino sentirse acompañado.

Siempre he escuchado mucha música, a todas horas. Desde que me levanto hasta que me acuesto, o mejor dicho, desde que me levantaba hasta que me acostaba.

Mi rutina incluia en aquel entonces poner música nada más montar en el coche, ya fuera para ir de casa al trabajo, a comprar, o a viajar durante horas.

Hace 15 años, al volver al cliente donde estaba reparando un equipo tras comer (Un cheeseburger doble con bacon, alitas de pollo, coca-cola y patatas. Sorprende como uno recuerda detalles hace tanto tiempo y olvida cosas importantes de anteayer), recibí una llamada de mi madre: "¿Estás conduciendo?, cuando aparques me llamas". Y la noticia "Santi ha tenido un accidente en el trabajo y ha muerto".

Y dejé de escuchar música en el coche.

Simplemente dejó de apetecerme escuchar música. Empecé a correr, quería participar en el homenaje que le hacemos cada año en Marugan. Me casé, me divorcié.

Seguí sin escuchar música en el coche, ni para la media hora que separa mi casa del trabajo ni para conducir durante horas en soledad. Prefería la radio, prefería oir a gente hablando de lo que fuera, hasta las tertulias locales sobre como la falta de lluvias está afectando al cultivo de setas del señor alcalde me valian antes que la música. He aprendido cosas absolutamente inutiles viaje tras viaje, eso también es verdad. Ahora puedo aportar muchisimo en conversaciones de gente cool.

Me enamoré, como un adolescente, toqué, abracé y bailé con la felicidad, mi poción estuvo completa. Dejé de levantarme por las mañanas de mal humor, tuve a Eneko y a Iago; volví a escuchar música en el coche. Desde coplas de carnaval hasta punkrock, pasando por rap, hardcore, metal, Rosendo (que es un genero por si mismo) y hasta Georgina.

Y dejé de escuchar música en el coche. 

Volverá la música a mi coche, aunque no sé cuando.
#BeGalo
 
Georgina - La vereda de la puerta de atras.