viernes, 10 de febrero de 2017

El running y la yerba



La fauna del barrio en el que vivo es excepcionalmente heterogénea, además de perros, gatos y una condenada multitud de ruidosas cotorras encontramos una variedad de seres humanos aparentemente muy distintos pero con más puntos en común de los que ellos se imaginan.

Durante la lectura de este artículo de profunda investigación aprenderemos que los grupos a los que denominaremos “Fumetas” y “Runners”, tienen unas grandes similitudes completamente objetivas. ¿Impresionados? Yo también. 

Durante la fase de investigación y documentación de este artículo, me he infiltrado en ambos grupos, he tenido los ojos rojos y agujetas, he perdido las huellas de los dedos de las manos y de los pies, algunas neuronas y unos pocos kilos. Ha sido durisimo, aunque me he reido mucho en ambas fases.

Tras todo este tiempo, he llegado a algunas conclusiones que quiero compartir con vosotros.


1.- Los individuos pertenecientes a ambos grupos son extremadamente confiados con los individuos que identifican como miembros de su mismo grupo, se muestran amables y dispuestos a compartir elementos de su propia cultura sin recibir contraprestación alguna.


Por ejemplo, las frases “perdona, ¿tienes papel?” o “¿Te pilla señal el GPS?” elimina de inmediato todos sus sentidos de autodefensa y se muestran relajados ante el nuevo individuo.

2.- Todo individuo que no es del grupo se considera no igual y por tanto un enemigo potencial del nexo de unión del grupo. Los individuos de ambos grupos negaran su grado de pertenencia a los mismos en las conversaciones con los no iguales. 

“¿Y te fumas muchos?” – “No hombre, solo en fiestas y algún concierto”
“¿Entrenas mucho?” – “No hombre, yo salgo de vez en cuando, lo de entrenar es para los que quieren ganar carreras” 



3.- Los individuos de ambos grupos muestran una necesidad cuasi enfermiza de ser admirados por otros miembros del mismo, y lo demuestran siempre que se sienten en un entorno que entienden como seguro, que puede ser real o virtual.

“Ayer 7 y ya he pillado otros 30 para el finde que viene”  
“El año pasado hice 3 maratones y ya tengo dorsal para 4 y un ultra este año”
 
4.- No solo se vanaglorian de sus capacidades cuantitativas, sino también de las cualitativas.


“Me he hecho uno con 14 papeles”
“Ayer me tocaba un 2x4x1000 a 4:30” 


5.- Tiene una estrecha relación con la música.

Desde hacer puzles hasta el sexo, pasando por tomar café o escribir, hay miles de actividades en las que la música es un punto extra para la mayoría de la gente (mi caso no cuenta, para mí la música es un punto extra hasta para dormir). 

Pero curiosamente, hay más música “para correr” y/o dedicadas al fumeteo que a ninguna otra actividad, que yo sepa. ¿Alguien en la sala conoce canciones que hablen de Star Wars? 

6.- Dios los cría, y ellos se juntan. 

Es algo que siempre me había sorprendido de mis amigos fumetas, su capacidad para detectar iguales. Pasé años trabajando con algunas personas sin sospechar absolutamente nada, de organizo una fiesta en casa y al día siguiente mi amigo fumeta me cuenta que mi compañero de trabajo cultiva en su casa, que si hay que ir a “hacer una cata”… impresionado. 

Desde que corréis, ¿Cuántos runners se os han “confesado”? el panadero, el peluquero, el primo de la vecina, llevan corriendo años, pero tú ni te lo imaginabas. 
 


7.- Misión, incrementar el número de miembros del grupo.

Nunca he visto a un fumeta fumar sin ofrecer. Siempre, no hacerlo está mal visto si hay otro fumeta en la sala, y cuando no lo hay creo que por una parte obedece a la necesidad de localizar otros fumetas y por otra parte al sentimiento de culpa de ser el único que se droga en la sala. 

No conozco runners que no hablen maravillas a otras personas sobre lo que es ser runner, que no les ofrezcan “ayuda para empezar”, o incluso a acompañar en esos primeros escarceos con el run.



8.- Son un mercado económicamente interesante. 

Y por ello, tienen revistas, tiendas, ferias, eventos y ropa especializada para ellos. Tanto fumetas como runners. Por razones legales el fumeta es un mercado mucho menor, pero no deja de mover mucho dinero “especializado”

9.- Da hambre

Tras la meta, la panceta. Tras la fumada, la tostada. No hay mucho más que explicar, el deporte es para muchos la excusa para comer lo que les apetezca "como ya lo he quemado", y uno de los efectos secundarios del uso de cannabinoides es la necesidad irracional de azucar. Vale todo, bollos, chuches, bombones, CocaCola.
 
10.- No tienen nada que ver uno con el otro. 

Ambos se sienten muy orgullosos de su actividad/pasión/forma de vida; y de su singularidad, del “no tiene nada que ver con lo otro” unos creen que lo suyo es una cultura que admira la espiritualidad, una actividad que genera fortaleza mental y buen humor, que socializa, y que si bien en exceso puede perjudicar, en su justa medida se trata de una actividad sana y recomendada por la medicina

Los runners, también. 


P.D.: Puedo demostrar estas o muy similares coincidencias entre cualesquiera dos actividades que se vivan con cierta intensidad (lo que se llama “friki” cuando hablamos de Star Wars, El Señor De Los Anillos o los juegos de Rol). Puede no hacerte gracia, no todos mis chistes son graciosos para todos, pero si te has sentido y estás deseando defenderte; te recomiendo que te busques una vida más allá de tú afición, que se te ha vuelto obsesión. No todos los talibanes son musulmanes ;-)