jueves, 16 de febrero de 2017

En el vater se está bien, a veces

A lo largo de nuestra vida pasamos aproximadamente 508 días en un cuarto de baño. ¡508 días! más de 12.000 horas en la sala de azulejos. ¡731.500 minutos rodeados de loza!

No es de extrañar que nos pasen muchas cosas en un cuarto de baño, o que a un chiflado como el que escribe le dé por pensar sobre su vida en un baño. 

 Caga el rey y caga el papa, y sin cagar nadie se escapa

En casa de mis padres vivíamos 6 personas y solo había un cuarto de baño ¿os lo imagináis? 4 lechones de más de veinte años compartiendo el baño a las 7 de la mañana con su padre... aquello era para verlo. Para verlo de lejos, que no para vivirlo. 

Mientras uno se duchaba, otro se afeitaba, otro se lavaba los dientes en el bidet y un cuarto estaba (con suerte) meando o (con mala suerte) en su momento All Bran. Ya podías levantarte antes para tener un poco de intimidad que en cuanto abrías la ducha alguno te oía y se llenaba el baño. Ahí es donde se forjan los héroes, y no entrenando un día que hace un poco de fresco. 

Quizás, esa época es la culpable de que hoy por hoy, más de 15 años desde que salí de casa de mis padres, sea un tipo con bastantes manías en lo referente al baño, por ejemplo: La puerta se cierra siempre, vayas a echar unos troncos al aserradero o a lavarte las manos, no me gusta oírte. No entres a mear si estoy yo dentro, esté en la ducha, lavándome los dientes o cualquier otra cosa. No me gusta compartir el baño.

Prefiero esperar que compartir

Aún con eso, me gusta lavarme los dientes en familia y me encanta la naturalidad con la que Eneko entra a contarme algo cuando estoy concentrado en convertir lo difuso en concreto o me llama él para enseñarme que ha puesto "un tordo como un piano", cosas del amor. 

Dicho todo esto, debo hablaros de los baños comunitarios. No públicos, comunitarios. Los baños públicos son los de los bares, restaurantes, teatros, estaciones de tren, aeropuertos, etc... en esos las reglas están muy claras: Entras, intentas mear sin tener a nadie al lado o que el de al lado sea más bajo que tú, te lavas las manos y sales. No conoces, no hablas, no te vuelves a ver. 

Los comunitarios son los de la oficina, los del gimnasio, los que usáis todos los días las mismas personas y cubrís más necesidades que cambiar el agua al pajarillo. En los que te lavas los dientes y coincides con compañeros. 


Estos no, los otros

Menudo ascazo de sitios. Vuelven a ser como el baño de la casa de mis padres, pero sin vínculos familiares. Estás tranquilamente lavándote los dientes, ves entrar a un compañero, o al de la oficina de al lado con su porte elegante, a veces su traje, te da las buenas tardes, se mete en una de las puertas... ¡y empieza la fiesta! Tú a boca abierta, saboreando el mentolado de tu dentífrico y escuchando pedos, y con suerte solo eso. 

Porque los hay que parece que están intentando levantar pesas "mpfmmmpppff" y los que lo logran "ah!", incluso algunos ah! finales que van acompañados de un "Splash!". Yo me pregunto, si el asiento lo tenemos todos a la misma altura, ¿cómo puede sonar su muñeco de barro como si Falete hiciera balconing desde un quinto? ¿Se puede lanzar hacia arriba un tigretón sin manos? ¿Usaran las manos?. Luego sale el tipo con toda su tranquilidad, te vuelve a dar las buenas tardes y marcha a sus reuniones y sus cosas. No es para menos, al fin y al cabo a algunos habría que aplaudirles: "muy bien cagao, si señor"

En cualquier caso, no se les puede abroncar. Pasamos muchas horas en la oficina y si disfrutan de mi tránsito intestinal, pues una o dos veces al día hay que liberar a Willy (sí queridos lectores, morid de envidia, tantas veces como, tantas veces descomo). 


Ni me lo sé, ni me importa

Los hay que no, los hay que hacen en baños comunitarios lo que hay que hacer en la intimidad del hogar, en casos con la puerta cerradísima... incluso lo que no se debería hacer ni en casa propia. Os pongo ejemplos verídicos, en algunos casos atestiguados en primera persona y en otros (cosa que agradezco mucho) me los han contado. 

1.- El que se mea en las duchas. Sí, los hay que se mean en la ducha en el gimnasio, desconozco la justificación que dan, pero me cambié de gimnasio el día que vi un cartel en el vestuario que decía "por favor, no se meen en las duchas".... no se pone un cartel porque un día se mee una persona, debía ser costumbre. 

2.- El que se seca el pelo con el secador. Vosotros diréis "bueno, eso es lo normal, para eso está el secador, por eso se llama secador de pelo"; pero es que los hay que no se secan el pelo, sino el vello, que parece igual pero no es lo mismo. No es lo mismo arrimar el secador a tu cabeza que a tu perineo. No es lo mismo

Se entiende, ¿Verdad?

3.- El que se afeita en la sauna. Dicen siempre (esto lo he visto mucho) "es que en la sauna se ablanda el pelo y se abren los poros, con lo que la piel sufre menos y el afeitado es más apurado" en la sauna. En la misma sauna en la que entras cuasi desnudo y te llevas sus pelos en tu toalla. 

4.- El hijo bastardo del que se afeita en la sauna, que se depila en la sauna. No os digo más de estos que: hay que ser guarro y cabrón, ojala le pille la cuchillita la piel blandita y tenga que llevarse sus testículos en la bolsita de la toalla. 

 Sauna mixta ¿cuando en mi gimnasio?

5.- El que.... el que... mejor os lo cuento; como me lo contó a mí un compañero de trabajo que para conseguir un poco de anonimato en el baño comunitario, opta por cambiar de planta cuando ha de plantar.

"Estaba yo con los codos en las rodillas cuando veo que una sombra rara en el vater de al lado, pero no le presto atención.... y un poco después escucho un respirar entrecortado. Y pienso: no puede ser, soy un pervertido hasta el punto de imaginar cosas que ni de coña. Pero como la sombra sigue moviéndose y el respirar no me lo he inventado, me voy a enterar. Meto el móvil por debajo de la separación, con la cámara de selfie para usarlo de espejo y efectivamente, hay un tío, solo y de pie, zurrandose la sardina." 

Podría ser él

Sabido quién era el zambombero, es bien cierto que el muchacho trabaja rodeado de mujeres de buen ver en "la empresa de las tías buenas" del edificio. Y que no es el estereotipo del fucker moderno, ni del antiguo... entiendo hasta que el muchacho tuviera que decidir entre golpear su escritorio desde abajo o irse al baño a liberar tensiones... pero ¿no estaría más cómodo sentado? 

Y hasta aquí esta poética y profunda disertación sobre lo que pasa en los baños comunitarios... ¿tienes una historia que contar? pues no te cortes, ponla en comentarios. 

#BeGalo



viernes, 10 de febrero de 2017

El running y la yerba



La fauna del barrio en el que vivo es excepcionalmente heterogénea, además de perros, gatos y una condenada multitud de ruidosas cotorras encontramos una variedad de seres humanos aparentemente muy distintos pero con más puntos en común de los que ellos se imaginan.

Durante la lectura de este artículo de profunda investigación aprenderemos que los grupos a los que denominaremos “Fumetas” y “Runners”, tienen unas grandes similitudes completamente objetivas. ¿Impresionados? Yo también. 

Durante la fase de investigación y documentación de este artículo, me he infiltrado en ambos grupos, he tenido los ojos rojos y agujetas, he perdido las huellas de los dedos de las manos y de los pies, algunas neuronas y unos pocos kilos. Ha sido durisimo, aunque me he reido mucho en ambas fases.

Tras todo este tiempo, he llegado a algunas conclusiones que quiero compartir con vosotros.


1.- Los individuos pertenecientes a ambos grupos son extremadamente confiados con los individuos que identifican como miembros de su mismo grupo, se muestran amables y dispuestos a compartir elementos de su propia cultura sin recibir contraprestación alguna.


Por ejemplo, las frases “perdona, ¿tienes papel?” o “¿Te pilla señal el GPS?” elimina de inmediato todos sus sentidos de autodefensa y se muestran relajados ante el nuevo individuo.

2.- Todo individuo que no es del grupo se considera no igual y por tanto un enemigo potencial del nexo de unión del grupo. Los individuos de ambos grupos negaran su grado de pertenencia a los mismos en las conversaciones con los no iguales. 

“¿Y te fumas muchos?” – “No hombre, solo en fiestas y algún concierto”
“¿Entrenas mucho?” – “No hombre, yo salgo de vez en cuando, lo de entrenar es para los que quieren ganar carreras” 



3.- Los individuos de ambos grupos muestran una necesidad cuasi enfermiza de ser admirados por otros miembros del mismo, y lo demuestran siempre que se sienten en un entorno que entienden como seguro, que puede ser real o virtual.

“Ayer 7 y ya he pillado otros 30 para el finde que viene”  
“El año pasado hice 3 maratones y ya tengo dorsal para 4 y un ultra este año”
 
4.- No solo se vanaglorian de sus capacidades cuantitativas, sino también de las cualitativas.


“Me he hecho uno con 14 papeles”
“Ayer me tocaba un 2x4x1000 a 4:30” 


5.- Tiene una estrecha relación con la música.

Desde hacer puzles hasta el sexo, pasando por tomar café o escribir, hay miles de actividades en las que la música es un punto extra para la mayoría de la gente (mi caso no cuenta, para mí la música es un punto extra hasta para dormir). 

Pero curiosamente, hay más música “para correr” y/o dedicadas al fumeteo que a ninguna otra actividad, que yo sepa. ¿Alguien en la sala conoce canciones que hablen de Star Wars? 

6.- Dios los cría, y ellos se juntan. 

Es algo que siempre me había sorprendido de mis amigos fumetas, su capacidad para detectar iguales. Pasé años trabajando con algunas personas sin sospechar absolutamente nada, de organizo una fiesta en casa y al día siguiente mi amigo fumeta me cuenta que mi compañero de trabajo cultiva en su casa, que si hay que ir a “hacer una cata”… impresionado. 

Desde que corréis, ¿Cuántos runners se os han “confesado”? el panadero, el peluquero, el primo de la vecina, llevan corriendo años, pero tú ni te lo imaginabas. 
 


7.- Misión, incrementar el número de miembros del grupo.

Nunca he visto a un fumeta fumar sin ofrecer. Siempre, no hacerlo está mal visto si hay otro fumeta en la sala, y cuando no lo hay creo que por una parte obedece a la necesidad de localizar otros fumetas y por otra parte al sentimiento de culpa de ser el único que se droga en la sala. 

No conozco runners que no hablen maravillas a otras personas sobre lo que es ser runner, que no les ofrezcan “ayuda para empezar”, o incluso a acompañar en esos primeros escarceos con el run.



8.- Son un mercado económicamente interesante. 

Y por ello, tienen revistas, tiendas, ferias, eventos y ropa especializada para ellos. Tanto fumetas como runners. Por razones legales el fumeta es un mercado mucho menor, pero no deja de mover mucho dinero “especializado”

9.- Da hambre

Tras la meta, la panceta. Tras la fumada, la tostada. No hay mucho más que explicar, el deporte es para muchos la excusa para comer lo que les apetezca "como ya lo he quemado", y uno de los efectos secundarios del uso de cannabinoides es la necesidad irracional de azucar. Vale todo, bollos, chuches, bombones, CocaCola.
 
10.- No tienen nada que ver uno con el otro. 

Ambos se sienten muy orgullosos de su actividad/pasión/forma de vida; y de su singularidad, del “no tiene nada que ver con lo otro” unos creen que lo suyo es una cultura que admira la espiritualidad, una actividad que genera fortaleza mental y buen humor, que socializa, y que si bien en exceso puede perjudicar, en su justa medida se trata de una actividad sana y recomendada por la medicina

Los runners, también. 


P.D.: Puedo demostrar estas o muy similares coincidencias entre cualesquiera dos actividades que se vivan con cierta intensidad (lo que se llama “friki” cuando hablamos de Star Wars, El Señor De Los Anillos o los juegos de Rol). Puede no hacerte gracia, no todos mis chistes son graciosos para todos, pero si te has sentido y estás deseando defenderte; te recomiendo que te busques una vida más allá de tú afición, que se te ha vuelto obsesión. No todos los talibanes son musulmanes ;-)

miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Estrellas, o estrellados?



Por alguna razón que no llego a entender, cuando estoy en el pueblo me da por pensar más en estrellas que cuando estoy en Madrid… ¿será porque hay menos contaminación lumínica y se ven más? Será, claro, no tiene nada que ver con ese líquido espumoso que se bebe en dosis llamadas “cañas”, como las de pescar.



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La cuestión es que estoy en el pueblo, y pienso en estrellas, y en los inicios en esto de  correr. La sensación de llegar a correr 20 minutos seguidos. ¡20 minutos! ¡Eso son varios coitos estándar! En serio, la mayoría de los que corréis/corremos consideramos 20 minutos como un calentamiento un poco largo, pero 20 minutos corriendo es la leche para los no-iniciados (¿vuelvo al ejemplo de los coitos o lo vais pillando?). No es el centro de este post, nadie ha escrito sobre la satisfacción de alcanzar esos primeros kilómetros como @contadordekm (bueno, a lo mejor muchos, pero yo no los he leído). 
 
La cuestión es ¿has nacido con estrella o estrellado? Si nos ponemos serios todos tenemos un poco de flor en el culo (en este momento exacto está permitido que le miréis el culo a quien tengáis cerca, se considera estudio científico y no perversión) y un poco de gafe. Lo ideal es que lo que te guste, se te dé bien. 

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¿Puede gustarme lo que se me da horriblemente mal? Esa pregunta solo puede hacerla alguien que nunca me haya oído cantar. Yo adoro cantar, me encanta cantar, canto en el coche, en la ducha, corriendo, trabajando. Pero mi capacidad es tal, que en la jura de bandera de la mili (sí, soy así de viejuno) me pidieron que me limitara a mover los labios. ¡Entre 4.000 tíos se distinguía lo mal que canto yo! ¿Tiene o no tiene mérito? Pues ni una medalla me dieron. 

¿Por dónde iba? ¡Ah, sí!, me gusta correr. Me encanta correr, me encanta entrenar, las tiradas largas, las series, me gusta cuando hace calor, cuando llueve, me lo paso bien, es así. A veces más duro, a veces menos, pero disfruto de todos y cada uno de mis entrenos… lo de comer bien y descansar no, eso no me gusta y no se me da bien.
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Pero me cuesta alcanzar un nivel que para otros parece una cosa facilísima… me cuesta correr 30-40 kms a la semana, y me cuesta bajar de 47 minutos un 10k.  

Entonces, ¿nací estrellado para esto? “gracias” a las redes puedo ver lo que hacen algunos como Básalo, Burdalo, Juanqui, Voltereta, Laura y tantos otros. Y yo me digo “no valgo para esto, en la puta vida haré lo que hacen ellos”.
  
¿O tengo estrella? Porque también leo a muchos otros que entrenan mucho más que yo. Comen mejor, descansan mejor, hacen más trabajo de fuerza, estiran más… y corren menos, y se rompen más.

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Obviamente, los primeros mencionados también se cuidan y entrenan mejor que yo. Pero aunque lo hiciera, no llegaría a su nivel, y ¿sabéis qué? No importa. La verdad es que tengo estrella, puedo hacer lo que quiero y disfruto de ello, nadie me obliga a correr y nada me impide correr…. ¿Qué no vas a ser nunca un Básalo o una Voltereta? No lo necesitas, lo que necesito yo es disfrutar haciendo lo que haga y que nada me impida hacerlo, si no puedes correr 100 kms a la semana, pues corre 50, o 20, o 3…si el 10k no sale en 40 minutos pues saldrá en 50, o en 70, no importa. 

Conozco (y envidio) a un tipo en Navarra que lleva años saliendo todas y cada una de las mañanas a correr antes de entrar a trabajar, y eso allí a veces es salir con un frio del carajo. Una vez le pregunte cuantos kms hacía a la semana y me dijo “nunca lo medí, hago mi ruta y si me sobra tiempo la alargo, y si me falta, la acorto”… le envidio, porque el año pasado le tocó un jamón en la porra del bar y a mí no me tocan cosas así. ¡Y porque lleva 10 años sin lesiones, el cabrón!

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En serio, a lo mejor no tengo estrella, pero tampoco nací estrellado. Hago lo que quiero, y cuando no puedo, pues hago otra cosa. Ni correr, ni la política, ni el futbol son cosas tan importantes como para que mi felicidad dependa de ello. Pero celebrar, lo celebro todo ;-)
 
#BeGalo   

Felipe C - Me gusta fiesta