miércoles, 27 de julio de 2016

Abierto por vacaciones

Hace poco comiendo en casa de mis padres ellos comían caracoles y yo no, porque no me gustan los caracoles:

Padre: Sois de un especial, mira yo, que me gusta todo. 
Yo: Genial, mañana vengo a comer otra vez y os traigo comida china. 
Padre: No traigas guarrerías que no me gustan. 
Yo: Si no lo has probado nunca, ¿no decias que te gusta todo?
Padre: Me gusta todo lo normal.
Yo: ¿Qué es lo normal?
Padre: Pues las cosas normales, lo que cocina tu madre.


¡Bésame, tonto!

Me encantan este tipo de respuestas, la que más me gusta es la de ¿Qué música te gusta? "A mí me gusta toda la música". Claro que sí, tu iTunes tiene desde Vivaldi hasta Eskorbuto pasando por Daddy Yankee, sin olvidar a Camela y Alejandro Sanz... Y yo madrugo todas las mañanas porque me encanta desayunar antes del amanecer, no te jode. 

La vida del escribano es dura. Para ser un buen escribano hay que tener método y constancia; hay que tomarse en serio el humor, estar siempre alerta y atento a todo lo que sucede alrededor buscando la inspiración, el tema.

Cada día hay que levantarse antes del amanecer, y meditar no solamente sobre lo acontecido el día anterior sino sobre lo soñado y sobre lo que va a pasar en el día que pronto empezará. Entonces se desayuna equilibradamente (que no es lo mismo que hacer equilibrios mientras se desayuna) y se repasan los distintos medios de comunicación por si la noticia es la inspiración de la semana.

Meditando al amanecer te crece la cola

Bien limpio el alma, se limpia el cuerpo con una ducha fría en invierno o caliente en verano (el sufrimiento es parte importante en la vida del buen escribano) y, dado que el escribanismo aldeano no está reconocido como profesión y al escribano no se le paga, ha de dirigirse a su centro laboral para pasar el día realizando labores distintas al centro de sus amores. Siempre con La Aldea en su interior.

Tras la dura jornada y sus habituales problemas a resolver, el escribano ha de volver a limpiar su alma, está vez mediante la meditación por ejercicio físico; y compartir tiempo con su familia.


Solo después de todo esto el escribano dedica algo de tiempo a su secreta pasión, la escribaniencia.

Tornavis, un ejemplo a seguir

Así y solo así es como un buen escribano realiza su labor. Lo sé, porque me lo han contado.

Yo no, yo me levanto con la hora pegada al culo y mucho sueño, me pego una ducha para despertarme y salgo como alma en pena hacia el trabajo, cuando vuelvo a casa unas 12 horas después disfruto de mi familia y ceno pegándome pellizcos en los genitales para mantenerme despierto (estoy cogiendo un vicio.... se empieza por necesidad, pero se coge gustillo) y escribo cuando puedo, o cuando me apetece, o mientras entreno.

Sí, entrenando, o conduciendo, o dormido, apunto mentalmente ideas que pasan a negro sobre blanco en esos momentos en los que estoy haciendo lo que haces tú cuando me lees... ¡cuánto hace que no leo las etiquetas del champú!

Yo soy de Android, pero por lo demás, igualico

Algunas semanas no escribo, otras escribo tres o cuatro y las guardo para repaso antes de publicar mientras las pongo fotos, videos y música.

Esta afición, como todas las actividades de la vida, necesita de una parada cada cierto tiempo para mantener la motivación y la calidad. Sí amigos, para escribir tonterías no vale con ser tonto; hay que ser un tonto con ganas.

 Bueno, en algunas está uno siempre motivado

¿A dónde voy con toda esta chapa? pues que el escribano guarda la pluma y el tintero hasta por lo menos septiembre, necesita una pausa.

Así me las voy a pegar, hasta septiembre o más

No os preocupéis que La Aldea sigue abierta, sus puertas no cierran nunca y aunque no habrá nada nuevo seguro que os apetece hacer algún #Remember, leer entradas que no leísteis en su día o invitar a más gente a la aldea.

Disfrutad mucho de las vacaciones y cuidaros mucho en cuerpo y alma, nos vemos en septiembre.

#BeGalo

Sid Vicious - My Way