jueves, 18 de junio de 2015

Ropa Running - Pantalones de competición

Los pantalones de competición son esos que son más cortos que los calzoncillos.

Aunque no me creáis, os digo que soy una persona bastante vergonzosa, y que hago esfuerzos por mejorar, ya que cuando lo logro me gusta la sensación y mi poción sube. Digamos que la gente me asusta y me gusta al mismo tiempo. 

Galo vergonzoso

Es por esto que me costó empezar a cambiar el chándal por las mallas durante el invierno porque me daba reparo ir "marcando culito" (cómo si me fuera a mirar alguien, para que me mire alguien a mi corriendo he de caerme de morros y ni con esas, que lo he probado). Pero lo logre, y ahora estoy tan feliz que tengo las largas para el invierno, y unas cortas para primavera y otoño. Y soy feliz entre otras porque yo que soy un tipo lento, puedo usar la expresión "ayer corrí a carajo sacao" cuando las uso... y que, al usarlas sin ropa interior, en vez de 4 los calzoncillos me duran 6 días sin necesidad de echarlos a lavar. Vamos, me los cambio cada 5 sin que haga falta, no vayáis a pensar que soy un guarro.

Por supuesto desde que sale el sol con un poco de alegría yo me paso al pantalón corto para entrenar y correr, pero siempre un poco por encima de la rodilla. Así lo recomiendan algunas de mis web favoritas

Medida pantalonil perfecta

Hace unos días, como cada par de meses, nos fuimos a comprar unas zapatillas nuevas para Eneko.

Quizás creéis que vuestras zapatillas de correr son caras para lo que os duran, pues tendríais que ver la velocidad de crecimiento del pie de Eneko, que cada vez que sale un reportaje sobre BigFoot en la tele yo me preocupo. Os juro que no le duran 3 meses, estamos estudiando pasarle al barefoot y con lo que ahorremos pagarle la Universidad en Yale; a este ritmo incluso podemos comprarle la Universidad de Yale. Por ahora hemos dejado de darle queso, por si de lo que se come se cría. 

Los pies de Eneko, con unos días de vida

Ya en la tienda me digo, "Jorge, este año es el año de romper con todo, te has inscrito a tu primera media maratón, ¡hay que echarle valor a la vida, cómprate unos pantalones de competición, como si supieras correr!".

Así que junto el valor necesario, le pido permiso a mi mujer (así soy yo, un valiente de verdad, un macho alfa) y nos dirigimos al pasillo de Running, agarro unos negros y al probador. Me quito los pantalones cortos que llevo puestos del largo estándar (por encima de la rodilla) y me pruebo los nuevos. Primera sorpresa: ¡No me jodas! ¡Si son más cortos que mis calzoncillos! ¡En serio, que me tuve que arremangar los calzoncillos para que no se vieran! ¡Estos Nacho Vidal no se los puede poner sin cogerse un resfriado del carajo! (y van dos chistes acarajotados... empiezo a preocuparme). 

Lo dicho, me remango los calzoncillos, me miro al espejo a ver cómo me quedan los pantalones de competición y la verdad es que visto desde arriba, con la ayuda de mi abdominal, se veía bastante bien.

Así lo vi yo (Si cuela, cuela)

Sí, mi abdominal, en singular. Si estoy de pie tengo un abdominal bastante trabajado (en lo referido al volumen) y si me siento entonces tengo entre tres y cuatro abdominales, depende de la cercanía de fiestas y/o celebraciones familiares. Así soy, mi cuerpo es el más deseado...en las fiestas antropófagas.

Pero la verdad completa aparece en el espejo: pies blancos y feos (no hay un pie bonito, y menos con deporte) desde la punta de los dedos hasta el tobillo; luego hay un ligero cambio de color hacia algo que podríamos definir como "Colacao encabronante". Yo llamo "encabronante" a ese tienes muchas ganas de tomarte; pones la leche en el vaso (fria en verano o calentita en invierno), y mientras abres el bote de Colacao para descubrir que sólo queda media cucharilla. Y como ya has preparado la leche pues te lo tomas, pero ni es un Colacao ni es nada, un encabrone, eso es lo que es. 

Y en ese color llegamos a mitad de muslo, donde vuelve el blanco (como la primavera, el blanco siempre vuelve) y por último, el pantalón negro. Pienso "en fin, los pies están blancos hasta que vaya a la piscina, y la marca del pantalón corto... pues en un par de días con el de competición ya estoy igualado; mejor ahora que dentro de un mes. Dentro de un mes el colacao tiene color de tener el bote recién estrenado. Está cargaito de colacao" Soy un Galo, soy Optimista.


Pero no solo es una cuestión de color, por un motivo que no he alcanzado nunca a comprender, mi cuerpo es el doble que el de los otros... no el doble de tamaño, sino que tengo dos cuerpos. De cintura para arriba soy un tipo normal, tirando a "fondón" más unas épocas que otras, pero normalico.

Pero de cintura para abajo me pasa como a Piolín, es un misterio de la naturaleza que pueda mantenerme de pie (Aunque en su caso es por la cabeza y en el mío por mis patitas); he jugado con regularidad durante años al futbol sala y al baloncesto, he entrenado bastante en gimnasio, hace años que corro, he pesado 10 kilos más que ahora... pero siempre, siempre, he tenido unas patas de alambre; no digo yo que tenga que tener las columnas de CR7, con tener más pierna que mi hijo me conformaba.

Patapollo man, tu heroe favorito

Y con los pantalones de competición ya os lo podéis imaginar.... complexión normal de cintura para arriba, pero con palillos por patitas; si me das una patada fuerte no me rompes porque me doblo (esto no hay porque demostrarlo, que os veo venir). Parece que estoy hecho de dos personas, como el ornitorrinco. Ya sabéis que el ornitorrinco es un animal creado con lo que sobraba al hacer los demás, a Dios se le llego el sábado por la tarde, el domingo tenia tirada larga, y le sobraban piezas. Que si un pico de pato, que si un cuerpo de gato, que si una cola de castor... y pensó "mira, lo junto todo, lo mando a Australia que hay poca gente y cuando lo vean, pues que se echen unas risas".

Ornitorrinco Galo sonriente

Pues así me quedan a mí los pantalones de competición, o así me vi en el espejo el primer día que me los probé. Obviamente, al salir del probador me acerque a la dependienta y le dije un rotundo y claro "me los llevo". ¿Por qué? porque soy Galo y tienen pinta de ser muy cómodos; si se ríen al verme pasar, pues cumplo otro objetivo de mi vida, hacer reír a los demás.

Curiosamente recuerdo bien lo que sonaba en el hilo musical de la tienda, quizas las piernas de Angus ayuden: