martes, 24 de febrero de 2015

Tras la meta, la panceta.


Soy aún un novato, pero puedo decir muy alto lo siguiente: ¡Me encanta correr!

Cada vez me lo paso mejor y eso me hace probar cada vez más tipos de carreras, hace poco probé el cross por primera vez. ¿El resultado? pues el esperado: no gané. Por mucho. Ni siquiera vi al que ganaba. Cuando le dieron el premio yo estaba en el bar, charlando con un amigo con una cerveza y un pincho de tortilla.

Pincho y caña, marca España

Me dicen: "si hablaras menos, correrías más deprisa, si entrenas sólo estás acostumbrado a estar concentrado corriendo”. Parece que hablo mucho, pero os prometo que no voy hablando todo el rato, casi nunca... 

Si no conozco a ningún corredor, animo al que veo pasándolo mal; o comento en voz alta alguna tontería que me venga a la cabeza...., a veces me miran como si fuera tonto; no me conocen, si me conocieran no lo dudarían. 

Correr es jugar, es divertirse

El año pasado fui a correr la “Ponle Freno” sin hablar, a ver qué tal. Me crucé con Carlos Mascias de los Drinkingrunners en los primeros 500 metros; nos saludamos y seguí sin hablar… que larga se me hizo. Una y no más, corro única y exclusivamente por diversión, y no me divierte ir callado toda la carrera. Ya me callo en mi casa, para que hable mi mujer. 

Me dicen: "si comieras mejor, correrías más deprisa", “si no tomaras cerveza y grasa, si bajaras unos kilos, correrías más deprisa". ¡¿Cómo?! Entonces sí que se me iba a hacer larga, pero no la carrera en concreto: ¡LA VIDA! 


Torrezno de Soria, D.O.

Soy un tragaldabas, un pancetero, un lameruzo, un pasteles-lover, un adorador de la comida. Amo el torrezno en todas sus formas y expresiones: Ese torrezno soriano perfecto en brillo, tamaño y proporción carne/grasa; esas patatas revolconas con torreznitos pequeñitos que te comes tres del mismo bocado y saltan en boca; esos supertorreznos del bar “Los Torreznos” en Madrid, que se piden por unidades y tienen hasta hueso… el torrezno, una obra de arte de la fritura. Si el torrezno creciera en los árboles, yo trepaba mejor que un mandril.

 Bar Los Torreznos, Madrid

Rindo pleitesía como buen hijo de segovianos al chorizo de Cantimpalos, a las Sopas de ajo, a los Judiones de la Granja, alCochinillo, al Cordero Lechal y al Ponche Segoviano. Aún resbalan lágrimas por mis mejillas al recordar esas bodas en las que todos los platos mencionados son parte de un solo menú. 

Ponche Segoviano - Segovian way

No voy a seguir listando comidas que estoy en un tren y si se me pone cara de lujuria y se me cae la baba (está empezando a pasar), igual me denuncia la chica que está en el asiento de enfrente. Además, yo que estoy enamorado de una gallega, quiero compartir una reflexión muy interesante: “Amar, es a lo que saben los percebes

He hecho un juramento de fidelidad al Pincho de tortilla. Tras largos días de oscuridad he encontrado la luz; o lo que es lo mismo, el pincho de tortilla de calidad cerca de los lugares donde más deporte hago; una buena recuperación es importantísima. Igual un día hago una guía. 

Que rica está, cuando te la has ganado... y cuando no.

Lo mejor de las carreras es el Apres-run, el post-carrera o como queráis llamarlo. Esa charla con botellines no solo no empeora tus resultados, sino que los mejora. 

Insisto en lo que os decía al principio del post: ¡me encanta comer!