jueves, 18 de enero de 2018

Me gusta el dolor

Hace casi 20 años que me hice mi primer tatuaje. Dolió, vaya si dolió. No recuerdo la cara del tipo que me tatuó, pero recuerdo perfectamente que lo primero que pensé al sentir las agujas fue "¡Joder, como duele! ¿Estaré a tiempo de decir que ya no lo quiero?". Pero aguanté.... más o menos, tuvimos que hacer una pausa y darme una bebida para que no me desmayara. 

Aquello dolió como para tardar más de 15 años en volver, pero como decía el gran Sevilla, de Los Mojinos Escozios, estoy cada día más cerca de parecer un tebeo de Mortadelo (Madre, no se asuste usted, es solo una exageración para que el lector se ría. Tengo más sin tatuar que tatuado, como la prometí).

Me gusta tatuarme. Sí, siempre me ha gustado ver como alguien dibuja, pinta, construye o destruye; ver como algo va cambiando ayudado por el artista me hipnotiza y puedo pasar horas (las paso, de hecho) en silencio viendo como mi piel es el lienzo que el tatuador utiliza. Sí, yo, horas en silencio. Que sí... de verdad.

Y asombrosamente, ahora me gusta el dolor que me produce tatuarme. Sí, no pongáis cara de sorpresa que a vosotros también os pasa. A lo mejor no tatuándoos, pero seguro que muchos tenéis en vuestra casa esto:

Yo pregunto, ¿qué puta mente pervertida ha inventado esto? queridos amigos de Decathlon... ¿qué clase de sicopata habeís contratado? ¿Estais todos bien? alguien capaz de diseñar esto un día agarra un arma y se carga a la mitad de la plantilla. 

Lo de fuera es un tipico rodillo de descarga para deportistas, la utilización es sencilla y ya practicamente todos tenemos uno. Por si acaso sois el que no, usando nuestro propio peso hacemos rodar el rodillo bajo la parte muscular que se encuentra cargada y ayuda a que se relaje.

Pero se abre, y tiene cosas dentro... vamos a verlo:

¿Esto qué es lo que es? Es el tipico rodillo de esposa celosa de los chistes malos, pero en versión mejorada. Cuenta con dos formas cilindricas en los laterales pensadas para el agarre, o para meterselo por orificios al diseñador. Y con tres pequeños rodillos independientes con protuberancias... no vale para hacer pizzas, se te quedan llenas de agujeros y al poner la piña, se cuela. 

Pero no es lo peor, lo peor está debajo....



Vamos a ver, la persona que lo ha diseñado ha partido de una pelota. Una pelota, el juguete de nuestras vidas... una pelota nos gusta desde que somos bebés, hasta (en el caso de los tios) la vejez más absoluta. Nivea, esos sí que hicieron supieron hacer cosas con una pelota.

Hay que ser un pervertido para partir de un juguete como una pelota y generar un instrumento de tortura y dolor. ¡qué si lo dejo por casa mis hijos juegan con ello como si fuera una cosa inocente! Ni una pegatina de "mantener lejos del alcance de los niños" trae.

En serio, ¿Alguién puede explicarme por qué se vende esto sin carnet?

Pues me mola, duele, pero me gusta. Como dice el gran Babo P.C.D.S.A.L.V.C es como el dolor de muelas, que te duele, pero no quieres que te la saquen.

#BeGalo